El arzobispo de Bolonia presenta los discursos del Papa Francisco a los movimientos populares

Inglés / Italiano / Francés / Portugués

 

En Bolonia, el lunes 16 de abril de 2018, cayó un muro histórico, el que separaba la Iglesia Católica de los centros sociales. El arzobispo Matteo Zuppi, invitado por los centros sociales TPO y Làbas[1], estuvo en la sede del TPO para hablarles de los discursos que el Papa Francisco había dirigido a los movimientos populares, discursos publicados por la editorial Ponte alle Grazie y distribuidos en los quioscos como suplemento de il Manifesto (periódico comunista). Participaron en el debate, además del arzobispo Zuppi, Alessandro Santagata, editor del libro, y Luciana Castellina, fundadora histórica de il Manifesto. El encuentro se incorpora así al camino iniciado por el Papa Francisco con los movimientos populares, que podemos definir como un paso histórico, pues los movimientos populares se han podido reunir con el Romano Pontífice en tres ocasiones, dos en el Vaticano y una en Bolivia.

Estos encuentros del Papa Francisco con los movimientos populares habían, en un cierto sentido, intrigado a los centros sociales TPO y Làbas, por lo que expresaron el deseo de encontrarse con el arzobispo Zuppi e intercambiar con él puntos de vista. De hecho, en los tres discursos, el Santo Padre trazó un camino para transformar esta sociedad, dominada por el sistema del dinero, y construir desde abajo una sociedad más humana, justa y fraterna.

En Bolonia, se empezó a concretar ese camino, según el deseo expresado por el Papa Francisco: “He sabido por medio del Cardenal Turkson, que son muchos en la Iglesia los que se sienten más cercanos a los movimientos populares. Me alegra tanto ver la Iglesia con las puertas abiertas a todos ustedes, que se involucre, acompañe y logre sistematizar en cada diócesis, en cada Comisión de Justicia y Paz, una colaboración real, permanente y comprometida con los movimientos populares. Los invito a todos, Obispos, sacerdotes y laicos, junto a las organizaciones sociales de las periferias urbanas y rurales, a profundizar ese encuentro”[2].

Durante el encuentro con TPO no se ocultaron las diferencias, profundas y tal vez infranqueables, que existen entre estos mundos, pero quedó claramente de manifiesto que en muchos temas es posible, y en este momento histórico es un deber, caminar juntos. Gianmarco De Pieri, líder histórico de TPO y Làbas, declaró al final del encuentro que: “Un momento formidable de confrontación pública entre el arzobispo y nosotros. Ahora debemos relanzar la práctica de establecer redes entre las parroquias y los espacios sociales. Ambos hemos discutido sobre cómo organizar la resistencia contra la injusticia. Dos mundos que durante mucho tiempo han estado dialogando, e invitan a otras realidades a dialogar entre sí, a hacer planes, a luchar por la dignidad y el derecho a la felicidad de los pobres, de los explotados, de los migrantes. Durante los períodos más felices de los movimientos sociales, los católicos de base y los centros sociales han caminado juntos: volvamos a hacerlo nuevamente. Recurriendo a una metáfora de la Biblia, nuestro pueblo explotado está en Egipto, infeliz, sometido por el faraón, que ahora se presenta bajo el semblante del capitalismo depredador. Tracemos juntos los caminos que nos llevarán a otros lugares, libres y con una vida llena de derechos y de solidaridad”.

Una particularidad de este encuentro entre la Iglesia y TPO-Làbas, es que se produjo gracias a los migrantes, gracias al hecho de que un joven solicitante de asilo no encontraba quien le acogiera. Fueron TPO y Làbas quienes le brindaron un lugar donde vivir. Se trata de Yusupha, ya habíamos contado su historia en la página web de la Sección Migrantes y Refugiados[3].

El mérito de la caída de este muro y de la construcción de un puente entre la Iglesia y los centros sociales es, por lo tanto, de Yusupha. Domenico (Meco) Mucignat, un exponente histórico del TPO, afirmó esto al inicio de la velada, y también lo recalcaron numerosos periódicos, por lo que el evento tuvo una enorme resonancia. Por ejemplo, Il Fatto Quotidiano escribió: “La ocasión fue el libro de Francisco sobre los Movimientos Populares. Pero el verdadero mérito es de Yusupha, un joven de Gambia en busca de un lugar donde vivir. Acabó durmiendo en los bancos de la estación de Bolonia. La Curia no lograba encontrarle un alojamiento. Los centros sociales lo acogieron. «Nos sorprendió, continúa Mucignat, la actitud de Zuppi hacia los inmigrantes y los pobres […]»”.

Ocurrió en el TPO de Bolonia. Como también en Roma, cuando las “tute bianche”, los desobedientes de los centros sociales le escribieron a Francisco y obtuvieron de él la respuesta que no terminaba de llegar de otros.

El arzobispo Zuppi afirma que: “El dinero, dice el Papa, debe estar a nuestro servicio, no debe gobernarnos (…). A alguien le molesta la ética, le molesta que se molesten a los que maniobran”, a los señores de la economía. Detrás de Zuppi estaba la frase “No borders”. Tal vez necesitábamos a los migrantes para comprender que ya no existen las viejas fronteras, ni siquiera las de nuestras ciudades”[4].

En resumen, se confirma cada vez más lo que el Papa Francisco dijo a los migrantes y refugiados: “Tratados como una carga, un problema, un coste, sois por el contrario un regalo. Sois testigos de cómo nuestro Dios clemente y misericordioso sabe convertir el mal y la injusticia que sufrís en un bien para todos. Porque cada uno de vosotros puede ser un puente que une pueblos distantes, que hace posible el encuentro entre diferentes culturas y religiones, una vía para redescubrir nuestra común humanidad”[5].

Continúa así el camino para redescubrir, defender y promover nuestra humanidad común. Un camino al que el Papa Francisco y los movimientos populares, el arzobispo Zuppi, TPO y Làbas nos invitan a unirnos, aceptando los retos que nos plantea la realidad en la que vivimos, conscientes de que las dificultades son numerosas y enormes, pero también de que es posible caminar juntos hacia la civilización del amor. Así pues, desde Bolonia resuenan las palabras del Papa Francisco, dirigidas siempre a los movimientos populares: “Al ver la crónica negra de cada día, creemos que no hay nada que se puede hacer salvo cuidarse a uno mismo y al pequeño círculo de la familia y los afectos (…). ¿Qué puedo hacer yo artesano, vendedor ambulante, transportista, trabajador excluido, si ni siquiera tengo derechos laborales? (…) ¿Qué puede hacer ese estudiante, ese joven, ese militante, ese misionero que patea las barriadas y los parajes con el corazón lleno de sueños pero casi sin ninguna solución para sus problemas? Pueden hacer mucho. Pueden hacer mucho. Ustedes, los más humildes, los explotados, los pobres y excluidos, pueden y hacen mucho. Me atrevo a decirles que el futuro de la humanidad está, en gran medida, en sus manos, en su capacidad de organizarse y promover alternativas creativas, en la búsqueda cotidiana de las “tres T”. ¿De acuerdo? Trabajo, techo y tierra. Y también, en su participación protagónica en los grandes procesos de cambio, cambios nacionales, cambios regionales y cambios mundiales. ¡No se achiquen! (…) El futuro de la humanidad no está únicamente en manos de los grandes dirigentes, las grandes potencias y las elites. Está fundamentalmente en manos de los pueblos, en su capacidad de organizarse y también en sus manos que riegan con humildad y convicción este proceso de cambio. Los acompaño”[6].

 

Mattia Ferrari

[1] Para Tpo véase http://www.tpo.bo.it/chi-siamo/ y para Làbas https://www.facebook.com/labasoccupatobologna/.

[2]  II Encuentro de Movimientos Populares, Bolivia, 2015.

[3] https://migrants-refugees.va/it/blog/2018/01/19/la-dignita-si-chiama-noi/.

[4] https://www.ilfattoquotidiano.it/premium/articoli/il-vescovo-di-strada-dai-rossi-cerchiamo-cio-che-unisce/.

[5] Papa Francisco, Video mensaje con ocasión del 35 aniversario del Centro Astalli para refugiados (19 de abril de 2016).

[6] II Encuentro de los Movimientos Populares, Bolivia, 2015

2018-10-30T13:18:08+00:00 Oct 30, 2018|Categories: Diálogo con Francisco|Tags: , |