Papa en la frontera entre México y Estados Unidos: ¡No más muerte ni explotación! Siempre hay una oportunidad

Foto: Osservatore Romano

Foto: Osservatore Romano

Antes de comenzar la ultima misa en suelo Mexicano Francisco quiso detenerse en la cruz cerca de la frontera con los Estados Unidos, tanto cerca que puede divisarse desde los dos lados. Allí depositó flores y rezó por todos los migrantes que han fallecido intentando cruzar la frontera. En este lugar el Papa centró su homilía en el sufrimiento de quienes intentan pasar “al otro lado”.

“Aquí en Ciudad Juárez, como en otras zonas fronterizas, se concentran miles de migrantes de Centroamérica y otros países, sin olvidar tantos mexicanos que también buscan pasar al otro lado. Un paso, un camino, cargado de terribles injusticias: esclavizados, secuestrados, extorsionados, muchos hermanos nuestros son fruto del negocio del tráfico humano, de la trata de personas”.

El papa reflexionó sobre la crisis humanitaria que en los últimos años ha significado la migración de miles de personas “ya sea por tren, por carretera e incluso a pie, atravesando cientos de kilómetros por montañas, desiertos, caminos inhóspitos. Esta tragedia humana que representa la migración forzada hoy en día es un fenómeno global. Esta crisis, que se puede medir en cifras, nosotros queremos medirla por nombres, por historias, por familias. Son hermanos y hermanas que salen expulsados por la pobreza y la violencia, por el narcotráfico y el crimen organizado. Frente a tantos vacíos legales, se tiende una red que atrapa y destruye siempre a los más pobres. ¡No sólo sufren la pobreza sino que además tienen que sufrir todas estas formas de violencia. Injusticia que se radicaliza en los jóvenes, ellos, «carne de cañón», son perseguidos y amenazados cuando tratan de salir de la espiral de violencia y del infierno de las drogas. Y, qué decir de tantas mujeres a quienes les han arrebatado injustamente la vida”.

Francisco pidió “¡No más muerte ni explotación!” y dijo que “ siempre hay tiempo de cambiar, siempre hay una salida y siempre hay una oportunidad, siempre hay tiempo de implorar la misericordia del Padre”. Por último, elogió y agradeció el trabajo de quienes ayudan a los migrantes. Lo definió como una “luz en el camino”.

Texto completo